Investigación sobre dos enfoques diferentes para dejar de fumar
Dejar de fumar se describe a menudo como una decisión. Un momento en el que alguien deja algo y toma una dirección diferente. En la práctica, ese momento rara vez aparece de forma aislada. Viene precedido de repeticiones. Por intentos que empiezan y se disuelven de nuevo. Por periodos en los que las cosas parecen funcionar, seguidos de momentos en los que reaparecen los viejos patrones.
Fumar se mueve con la vida cotidiana. Está ligado al ritmo. Con los momentos de transición. Con pausas, conversaciones y silencios. A menudo aparece sin previo aviso, como si ya estuviera decidido antes de que se advierta conscientemente.
Muchos métodos de tratamiento se centran en el cuerpo. Las terapias de sustitución de nicotina intentan regular la dependencia física. Al administrar la nicotina de forma controlada, se produce una eliminación gradual. El cuerpo no tiene que cambiar bruscamente, sino que puede adaptarse por etapas.
Al mismo tiempo, las vías terapéuticas conductuales se centran en hacer visibles los patrones. Cuándo surge la necesidad. Qué la precede. Qué situaciones se repiten. Dentro de este enfoque, se crea un espacio no sólo para interrumpir los hábitos, sino para comprenderlos.
Estos modelos han coexistido durante mucho tiempo.
Sin embargo, dejar de fumar a largo plazo sigue siendo difícil para muchas personas. El proceso suele tener varios puntos de partida. A veces pasan meses entre un intento y otro, a veces sólo días. El patrón se repite, en formas siempre ligeramente diferentes.
Centro Johns Hopkins de Investigación Psicodélica y de la Conciencia

Dentro de la investigación científica, por tanto, está surgiendo espacio para otras perspectivas. No sólo se centra en la dependencia física, sino también en cómo se experimenta y se da sentido al comportamiento.
Un estudio del Johns Hopkins Center for Psychedelic and Consciousness Research yuxtapone dos de estos enfoques.
Los resultados fueron publicados en JAMA Network Open bajo el título Psilocybin or Nicotine Patch for Smoking Cessation: A Pilot Randomised Clinical Trial por Matthew W. Johnson y colegas.
El estudio se considera la primera comparación aleatoria entre una intervención psicodélica y un tratamiento habitual para la adicción al tabaco.
En el estudio participaron 82 fumadores adultos. Todos los participantes habían expresado su intención de dejar de fumar.
El grupo se dividió aleatoriamente en dos condiciones. Así se creó un diseño en el que las diferencias entre los enfoques podían verse dentro de un contexto compartido.
Grupo 1: Parches de nicotina

El primer grupo siguió un tratamiento con parches de nicotina. Este método se utiliza desde hace décadas y forma parte de muchos programas para dejar de fumar. La nicotina se administra a través de la piel, lo que permite al organismo acostumbrarse a niveles más bajos sin interrupciones bruscas.
Grupo 2: Psilocibina

El segundo grupo participó en una sesión supervisada con psilocibina.
La psilocibina es un compuesto que se encuentra en ciertas especies de hongos. En los ensayos clínicos, esta sustancia suele aislarse y administrarse en condiciones controladas.
En su forma natural, como en las trufas mágicas, la psilocibina forma parte de un todo más amplio. Las trufas mágicas son un producto natural en el que varios compuestos aparecen juntos. Esta interacción se describe a veces como efecto séquito. Se refiere a la forma en que varias sustancias están presentes conjuntamente en un organismo.
En el estudio se utilizó una forma aislada de psilocibina.
Programa de psicoterapia

Ambos grupos siguieron además el mismo programa de psicoterapia. Durante 13 semanas, todos los participantes siguieron un curso de terapia cognitivo-conductual diseñado específicamente para dejar de fumar.
Esta base compartida garantiza que las diferencias entre los dos grupos sean menos atribuibles a la orientación o al contexto.
El tiempo como factor importante

Una de las diferencias más notables entre ambas trayectorias radica en el papel del tiempo.
El grupo de los parches de nicotina utilizó los parches de acuerdo con las directrices existentes durante ocho a diez semanas. En este caso, el proceso se desarrolla gradualmente. La reducción del consumo se realiza por etapas a lo largo de varias semanas.
En cambio, el grupo de psilocibina recibió una sesión supervisada.
La dosis se fijó en 30 miligramos por cada 70 kilogramos de peso corporal. La sesión tuvo lugar en torno a la fecha prevista de interrupción dentro del programa de tratamiento.
Antes de esta sesión, se prestó atención a la preparación. Los participantes hablaron con los facilitadores sobre las expectativas, las intenciones y el contexto de la experiencia. Después, siguieron conversaciones en las que se debatió y situó la experiencia.
En la investigación sobre adicciones, este tipo de diseño es menos habitual. Muchas intervenciones se basan en la repetición, la ingesta diaria o el apoyo a largo plazo.
Aquí, una larga trayectoria se sitúa junto a un único momento.
Esa diferencia plantea interrogantes sobre cómo puede producirse el cambio. Gradual o repentinamente. Disperso en el tiempo o concentrado en una sola experiencia.
Tras la fecha de abandono, se realizó un seguimiento de los participantes durante seis meses.
Seis meses después
Para determinar si una persona realmente no había fumado, los investigadores utilizaron la verificación bioquímica. Se trata de mediciones que pueden demostrar objetivamente la ingesta reciente de nicotina.
A los seis meses se observa una clara diferencia.
- 40,5% se detuvo en el grupo de psilocibina.
- 10% en el grupo con parches de nicotina.
Al cabo de seis meses, el 40,5% de los participantes del grupo de psilocibina seguían abstinentes.
En el grupo que utilizaba parches de nicotina, este porcentaje era del 10%.
Incluso en periodos más cortos sin fumar, la diferencia seguía siendo visible.
El estudio presenta estos resultados como observaciones dentro de un diseño de investigación específico.
El estudio se centra principalmente en los resultados.
Los parches de nicotina se centran en el organismo y en la regulación de la dependencia.
La psilocibina se asocia en la investigación neurocientífica con cambios en las redes cerebrales implicadas en la percepción y la autorreferencia.
En este contexto se mencionan conceptos como neuroplasticidad y flexibilidad psicológica.
Los investigadores describen el estudio como un estudio piloto.
Con 82 participantes, la escala sigue siendo limitada.
La investigación forma parte de un desarrollo más amplio dentro de la investigación psicodélica.
Las trufas mágicas son un producto natural y contienen varias sustancias presentes colectivamente en el organismo. Esta interacción se denomina a veces efecto séquito.
Cómo se relaciona esta complejidad con las sustancias aisladas sigue siendo objeto de investigación.
El estudio muestra cómo coexisten distintos enfoques y cómo sigue evolucionando este campo.
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